El Propósito del Artista
Por Tracy Rhaj

 

clases de danza arabe tribal

Tal vez te has preguntado ¿por qué bailas?, cuando el mundo parece no tener 5 minutos para contemplar una coreografía. O ¿para qué seguir tocando ese instrumento que te gusta?, si pocas bandas tienen éxito. Cuestionas si vale la pena invertir tu tiempo y recursos en aprender algo nuevo. Sientes que no vale la pena compartir con el mundo tu creación e ideas originales… piensas ¿para qué?, seguramente alguien más ya lo intentó y fracasó.

Hace años, leí que un artista es una mezcla entre alguien que tiene baja autoestima y alguien con deseos de brillar.
Sin embargo, creo que detrás de esa baja autoestima que el autor quiso describir, puede que realmente haya alguien que no ha descubierto su propósito totalmente y por eso tiene miedo de brillar.

Antes, creía que solamente me sentía plenamente feliz después de ir a un concierto, al ver una presentación de danza en vivo, o al terminar una película maravillosa, visitando un museo de arte, o al viajar y ver arquitectura majestuosa. Los cuales todos dependen de la obra de artistas.

Y así, al pasar los años, olvidé cuánto me hace feliz la danza y al cerrar un estudio de danza, por unos meses seguidos no bailé. En este tiempo, cada vez que escuchaba música árabe con o sin fusionar, sentía mucha nostalgia, al punto que cuando retomé la danza con clases de flamenco, estuve a punto de llorar con el calentamiento con una canción flamenco árabe de Hossam Ramzi.

¿Y entonces por qué dejé de bailar?

Entre razones personales y espirituales, en gran parte sentí que no tenía sentido bailar más, me preguntaba...
¿para qué luchar contra corriente en un mundo que no valora a las mujeres?
¿para qué hacer eventos?
¿para qué colaborar con otras bailarinas?
¿para qué invertir en un estudio de danza?
¿acaso el público realmente ve lo que quiero transmitir?
¿cómo puedo seguir adelante siendo tan sensible, en un mundo tan brutal?

En realidad no estaba consciente de nuestro poder como artistas, no había encontrado la respuesta de cual era el propósito del artista.

Tuve la primera noción de esta respuesta, hace un par de años, cuando organizaba junto a Sandra Cuevas un show. Durante la organización, semanas antes del evento, entendí que parte de nuestra misión es entretener y transmitir belleza, para que por lo menos por una hora, la audiencia olvidara sus problemas y tales los dejará afuera del teatro mínimo una hora, y si estaban maravillados con el espectáculo, todavía mejor.

Después de meses de no haber bailado, estaba tan emocionada de haber producido otro evento que no podía contenerme… no solo olvidé mi coreografía, de verdad tenía deseos de salir del escenario para abrazar a familiares y amigos que me han apoyado por años… hasta mis cercanos lo notaron. Cada uno en la audiencia era muy especial para mi. Tal vez fue la primera vez que sonreí más de lo planeado en un escenario.

Desde entonces, cada presentación es un regalo para mi, agradecida por la organización, audiencia y quienes me apoyan.

Pero esto no es sobre mi…

Fue justo en medio de la pandemia del covid-19, un sábado por la tarde cuando veía el documental 13th mientras empezaba otro vestuario más, que me pregunté ¿cómo puede haber tanta crueldad en este mundo? ¿cómo puede un ser humano ser tan inhumano con otros? Y cuando estaba a punto de llanto de no soportar ver tanta crueldad e injusticia y con corazón pesado, tuve una revelación:

Precisamente, ya que éste puede ser un mundo tan sombrío, los artistas hemos sido bendecidos con un espíritu sensible para tener la necesidad de expresarnos, ya sea por medio de música, danza, canto, pintura, por nombrar solo algunos.

Solo quienes no somos conformistas, tenemos el valor de cuestionar y cambiar este mundo a base de política, o en nuestro caso, intentar traer un poco de color y felicidad a este mundo sombrío aunque sea temporal.

Por consiguiente, tenemos una responsabilidad enorme, pues vivimos en un lienzo gris y nuestro deber es pintarlo con colores, matices visuales, auditivos y emocionales. Recordando que no podemos vivir como robots.

Si algo hemos aprendido en medio de esta pandemia, es la necesidad para el ser humano de balancear las noticias negativas con entretenimiento, para evitar caer en depresión y desesperación. Así sea proactivamente o indirectamente, el arte nos sigue recordando el ser ‘humanos’, en que todos estamos conectados y en nuestra necesidad de ser bondadosos. A través de conciertos transmitidos en redes sociales, clases online, conferencias, tutoriales o simples tiktoks, en una época donde es difícil estar cerca físicamente, hemos aprendido a apreciar a maestros, músicos, cantantes, bailarines, y tutores ofreciendo todo a su alcance para mantener viva la conexión en estos tiempos.

Pero entonces, ¿cuál es nuestro propósito? ¿cuál es el propósito del artista?

Por supuesto que no tengo la respuesta absoluta, pues es diferente para cada uno, pero algo que sí me atrevo a decir, es que venimos a este mundo a compartir un lente diferente donde transmitimos a través de nuestra creatividad lo increíble que es la raza humana, sin importar sexo, edad, color, lenguaje o nacionalidad.

Por ejemplo, los bailarines enseñamos lo maravilloso que es el cuerpo humano, los músicos comparten melodías a base de horas de práctica y dedicación, los pintores nos muestran lo increíble que es transformar un lienzo limpio a una obra de arte, y me gustaría agregar a maquillistas por que con poco maquillaje levantan en autoestima, lo cual es transformador, también valoro a cantantes quienes a pesar de sentir ganas de llorar en el escenario por las letras asociadas a una experiencia, son profesionales y terminan la canción, admiro a los arquitectos como visualizan un edificio increíble y puede que vayan en contra de presupuestos, permisos o normas culturales, sin mencionar como una fotografía puede decir más que mil palabras.

Ahora, cierra los ojos y piensa realmente unos minutos…
¿qué te gustaría hacer aunque no te pagaran? ¿qué te causa más placer? ¿cuándo te sientes realmente pleno?

Tal vez sea tener una banda de música, dirigir un grupo profesional de baile, ser cantante e interpretar letras, fotografiar retratos alrededor del mundo, no lo se…
pero tienes todo el derecho a explorar tus inquietudes artísticas, así vaya en contra de tus patrones familiares y culturales, como pasatiempo o profesionalmente.
Por algo son parte de tu ser.

Después de todo… ¿Acaso esta incertidumbre no ha reforzado la importancia de conectarnos a través de empatía y ser sensibles?

Démonos el permiso de expresar nuestro espíritu y así tratar de hacer un mundo mejor a nuestra manera, que no todo en la vida es hablar de noticias.

El Propósito del Artista, escrito por Tracy Rhaj, quien a través de los años a desarrollado su método de enseñanza en danza del vientre, particularmente estilo fusión (anteriormente como tribal fusión), el cual se especializa en pulir disociaciones corporales para crear combinaciones exquisitas y así coreografiar fácilmente. Es bailarina profesional, coreógrafa, y además profesora, dando sus primeras clases en California, USA desde el 2008. Principalmente, ha estudiado el estilo FCBD® (Fat Chance Belly Dance Style®), anteriormente conocido como ATS® (American Tribal Style® creado por Carolena Nericcio) desde el 2004 en California, y desde los últimos 10 años ha seguido estudiando y colaborando con otras maestras internacionales.
email: info@tracyrhaj.com

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